Par Biomagnético

“Cuando el organismo sufre un trauma físico, emocional, nutricional, o el estrés perdura en el tiempo, el pH de los órganos se desequilibra y automáticamente se crea un “par biomagnético” con cargas eléctricas opuestas (+/-) ácido-alcalino: las bacterias y los parásitos se asientan en el polo alcalino, y los virus y los hongos en el ácido”. La terapia Par biomagnético anula dichos polos y restablece la homeostasis del organismo. Es decir, lleva el pH al Nivel Eléctrico Neutro “NEN”, que es donde se encuentra la salud.”

La medicina biomagnética

El “Par biomagnético”, descubierto y desarrollado por el científico mexicano Isaac Goiz Durán, es uno de los descubrimientos mas importante en la historia de la medicina y condicionará su evolución futura, de manera que habrá un antes y un después de este vital descubrimiento.

El Dr Goiz define la medicina par biomagnético como dos campos magnéticos que identifican una patología la cual está constituida por dos polos: ácido-alcalino (+/-) que se forman por la alteración fundamental del pH de los órganos que la soportan. La terapia par biomagnético consiste en detectar este par biomagnético activo (con pH alterado) que provoca el malestar e impactar sobre él hasta despolarizar el cuerpo, esto es, reequilibrar el pH al Nivel Eléctrico Neutro, “NEN”, que es donde está la salud.

Este reconocimiento se efectúa con imanes permanentes, es decir, no electrificados o conectados a ninguna máquina. Una vez localizados y confirmados dichos polos –que corresponden a órganos y tejido que sufren la distorsión –se aplica el par biomagnético en esos puntos durante 15 ó 30 minutos hasta despolarizar el organismo. Recuperados el equilibrio saludable del pH y la carga biomagnética celular; se corrige la alteración iónica de la células y desaparece la patología que éste causaba ya que se retorna al punto de equilibrio biomagnético NEN. Gracias a la energía de los imanes; la polaridad norte () es capaz de impactar sobre una carga patológica similar, la cual se anula al encontrarse con su par biomagnético de carga sur (+).

Una ventaja de esta técnica es que no se centra en la sintomatología; en los efectos ni las consecuencias que provoca y presente la persona. Que en ocasiones lleva a los profesionales a diagnósticos desacertados y a tratamientos sin el éxito deseado. Sino que se fija en la etiología, es decir, en las causas que lo generan y lo soportan. Tampoco tiene efectos secundarios adversos; nunca puede hacerte daño, y por defecto limpia la sangre y la nutre, por lo que la mejora en el cliente resulta muy rápida y eficaz.

El biomagnetismo es compatible con cualquier otra forma de terapia (homeopatía, alopatía, naturopatía, flores de bach, sanación pránica, etc.) o tratamientos alopáticos convencionales. En ningún momento aconsejaremos la suspensión de ningún tratamiento establecido por cualquier otro profesional médico. Sí le podremos aconsejar sobre un cambio de hábitos alimenticios saludable, pero serás tú quien decida seguir o no nuestros consejos. El par biomagnético no tiene nada que ver con la magnetoterapia. El primero usa pares de imanes y equilibra el pH del organismo para prevenir, diagnosticar y curar todo tipo de enfermedades, mientras que la segunda comercializa aparatos o equipos para lograr fines que son solamente paliativos.

“La terapia Par biomagnético recupera el equilibrio saludable del pH de los órganos y la carga biomagnética celular; se corrige la alteración iónica de las células y desaparece la patología que este causaba, ya que se retorna al punto de equilibrio bioeléctrico NEN, que es donde está la salud.”

“Poco a poco cada vez más oncólogos y universidades de medicina, estudian estos campos y los aplican. Aunque siempre existan voces contrarias, ya sea por intereses propios o por escepticismo, cada vez existen más pruebas y resultados que demuestran la utilidad de estas terapias tradicionales o naturales.” Anónimo

El par biomagnético sometido a estudio clínico en la clínica del Dr. Raymond Hilu en Marbella en mayo de 2009. Se revisaron más de 200 pacientes con diversas dolencias, los resultados fueron altamente positivos. En el vídeo vemos un análisis de sangre antes y después de practicarse en la paciente la técnica del par biomagnético.

Cómo se aplica

  • El cliente permanece cómodamente tumbado, vestido y calzado, sin llevar aparatos eléctricos o electrónicos, como teléfonos móviles, etc.
  • Se rastrean con imanes y se identifican todos los pares alterados en el cliente, no solamente aquellos que la persona refiera con síntomas.
  • Este reconocimiento se efectúa con imanes pasivos, no electrificados ni conectados a máquinas electrónicas, que se aplican en diversas zonas del cuerpo, como si se tratara de un rastreo o escaneo biomagnético. Estos imanes naturales, de mediana intensidad, no son tóxicos y mucho menos al aplicarse de forma dual. Los pares biomagnéticos regulares identifican a microorganismos patógenos, llámense virus, bacterias, hongos o parásitos.
  • Una vez reconocidas y confirmadas dichas zonas, en su potencial energético, que corresponden a órganos y tejidos que sufren el problema, se aplica al cliente un conjunto de imanes en esos puntos durante unos 15 minutos, generalmente de forma simultánea, mientras la persona permanece relajada y tranquila.
  • Pasados 15 minutos aproximadamente, se revisan nuevamente todos los puntos de rastreo, y se vuelven a impactar, llegado el caso, los manes o campos magnéticos necesarios.
  • Dependiendo del problema, pueden necesitarse entre 1 y 3 sesiones para casos  puntuales y para casos crónicos algunas más, dependiendo de la persona, pero los resultados suelen notarse ya en la primera sesión.

“Toda enfermedad se manifiesta en dos puntos biomagnéticos relacionados –lo que denomina Par biomagnético- en uno de los puntos existe siempre acidificación y en el otro alcalinización, así, en el ácido se acumulan los virus y los hongos y en el otro las bacterias y parásitos.” Isaac Goiz

“El biomagnetismo es quizá el descubrimiento más importante en la historia de la medicina. Es rápido y eficaz, te sorprenderá”

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Enfermedades tratadas con éxito

  • SISTEMA INMUNOLÓGICO: Lupus, Dermatocitos, Artritis Reumatoide, Sida-VIH, Alergias.
  • FENÓMENOS TUMORALES: Quistes, Abscesos, Cáncer (Dependiendo de lo avanzado de la enfermedad, de los daños irreversibles que haya provocado y de lo deteriorado que esté el sistema inmunológico).
  • NERVIOS y CEREBRO: Migrañas, Cefaleas, Vértigos, Esclerosis Múltiple, Ciática, Herpes Zóster, Neuralgia, Epilepsia, Convulsiones, Encefalitis, Meningitis, Guillain Barré, Parkinson, Alzheimer.
  • DERMATOLÓGICAS: Psoriasis, Dermatitis Atópica, Neurodermatitis, Dermatitis por contacto, Vitiligo, Acné, Herpes labial.
  • OSTEOMIOARTICULARES: Osteoporosis, Dolores óseos y musculares, Dolores de espalda y lumbares, Fibromialgia, Artritis y Artrosis, Gota, Bursitis, Esguince, Necrosis de Cabeza de Fémur.
  • DISFUNCIONES: Diabetes, Tiroides, Paratiroides, Ovarios, Testículos, Suprarrenales, etc.
  • RESPIRATORIAS: Resfriado, Gripe, Asma, Bronquitis, Neumonía, Enfisema, Laringitis, Faringoamigdalitis, Sinusitis, Pericarditis, Rinitis.
  • BOCA y OÍDO: Aftas, Gingivitis, Piorrea, Halitosis, Otitis-Laberintitis, Tinnitus.
  • OJO: Cataratas (prevención), Glaucoma, Conjuntivitis, Degeneración Macular, Uveitis.
  • CARDIOVASCULARES: Hipertensión Arterial, Hipotensión Arterial, Aterosclerosis, Cardiomegalia, Varices (prevención, no corrección)
  • HEMATOLÓGICAS: Anemia, Púrpura, Leucemia.
  • HEPÁTICAS: Hepatitis A, B o C, Cirrosis, Amibiasis hepática, Ácido Úrico.
  • GASTROINTESTINALES: Infecciones, Gastritis, Acidez, Reflujo, Colitis, Colon Irritable, Megacolon, Estreñimiento, Diarrea, Hemorroides, Divertículos, etc.
  • RENALES: Cálculos o Litiasis, Infecciones, Insuficiencia.
  • GENITOURINARIAS: Infecciones, Uretra, Próstata, Cistitis.
  • GINECOLÓGICAS: Dismenorrea, Amenorrea, Infertilidad, Miomatosis, Quistes, Patología mamaria.
  • VENÉRAS: Sífilis, Gonorrea, Herpes, Papiloma Humano, Candidiasis, Clamidia.
  • INFANCIA: Paperas-Parotiditis, Rubéola, Sarampión, Varicela, Viruela.
  • EMOCIONALES: Agresividad, Irritabilidad, Esquizofrenia, Ansiedad, Insomnio, Depresión endógena, Miedo.

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“La medicina alopática tiene una dependencia nefasta de los gadgets de alta tecnología y de alto poder, las drogas químicas de giro a la izquierda. Ve al paciente como una máquina de carne y hueso compuesto por “partes”. Incapaces de reconocer las fuerzas de la energía al nivel de lo invisible, donde la vitalidad se pierde mucho antes de que la enfermedad sea visto en el reino visible.” John Thom

“Hahnemann hizo la naturopatía a prueba de idiotas, pero alguien construyó mejores idiotas.” Vaikunthanath Kaviraj

Fundamentos del biomagnetismo médico

  • 1. pH
  • 2. Entropía
  • 3. Resonancia bioenergética
  • 4. Simbiosis
  • 5. Ley de cargas

El pH. El es logaritmo negativo de la concentración de iones de hidrógeno, que en condiciones normales se encuentra en un valor intracelular de 7.0 -+ 0.03 encontrándose un valor de 7.4 en plasma sanguíneo y con variaciones ligeras en los demás líquidos corporales. Básicamente el pH del organismo humano es neutro. Esto permite una cinética enzimática adecuada y estable para las millones de reacciones químicas posibles. Los principales órganos que se encargan de regular los ácidos y las bases producidos por el metabolismo son el pulmón y los riñones.

Los pulmones a través de la eliminación de CO2, como ácido volátil y en condiciones patológicas los cuerpos cetónicos. El pulmón se encarga de regular el pH a corto plazo a través de la variación del movimiento respiratorio. Los riñones se encargan de eliminar los ácidos no volátiles y regulan el pH de manera más eficiente. Esto se logra por el intercambio de iones de hidrógeno y bicarbonato. El pH puede variar en algunas zonas corporales dependiendo del metabolismo de estas zonas y del intercambio energético que realicen con el exterior. Las bacterias necesitan un pH alcalino para colonizar un tejido. Y el mismo cuerpo realiza mecanismos enzimáticos utilizando también la variación del pH para eliminarlas.

Entropía. Se trata del grado de desorden de un sistema, es también definido como la magnitud del caos de un sistema energético. Las reacciones químicas y físicas tienen la propiedad de producirse solo en el sentido en el que se aumente o se conserve la entropía. La entropía crece con el volumen y la temperatura. La mayoría de los sistemas físicos y biológicos tienden a la perdida de energía y la desestabilización de su materia. El cuerpo genera mecanismos para mantenerse estable a través de campos de información electromagnéticos y de manera holográfica.

Resonancia electromagnética. Es la relación energética y vibracional entre dos puntos en la misma intensidad y en la misma frecuencia.

Simbiosis. Es la asociación biológica de microorganismos de diferentes especies en los que uno obtiene beneficios del otro. Existen varios tipos de simbiosis, en las cuales se crea una resonancia energética, ej., un virus realiza simbiosis con algunas bacterias. Hay otro tipo de asociaciones en las cuales se establece una relación metabólica o nutricional.

Ley de cargas. Se refiere a las leyes físicas de las cargas electromagnéticas. Es decir de su atracción y de su repulsión. Cargas eléctricas negativas se repelen con las de su misma polaridad y se atraen con un polo diferente, lo mismo para las cargas eléctricas positivas.

El polo magnético. El átomo de hidrógeno se encarga de asociar átomos y de mantener dicha asociación estable en equilibrio de cargas tanto positivas como negativas. Actúa en dos sentidos, cuando actúa como elemento electronegativo y, cuando actúa como elemento electropositivo. Definiendo con ello sus propiedades. Este equilibrio cinético de las cargas permite entender el concepto de neutralidad energética, en donde las cargas tanto positivas como negativas persisten en un nivel energético final de igual magnitud, aunque de diferentes polaridad, que no interfiere con la homeostasis, mientras que el cuerpo está en resonancia bioenergética.

El Dr. Broeringhemeyer logro la medición de los polos biomagnéticos generado por la concentración anormal de los hidrogeniones de forma externa cualitativa e indirecta por medio de la resonancia energética de campos magnéticos de mediana intensidad. Esto permite saber la presencia de polos magnéticos in situ, así como su propiedad específica. La despolarización se consigue aplicando un campo magnético de polaridad contraria al campo bioenergético producido por el organismo, para atraer los iones de hidrógeno o los radicales libres de polaridad contraria hacia el exterior del organismo. La polarización bioenergética de un órgano trae como consecuencia procesos degenerativos finales.

“El naturópata es perfectamente capaz de satisfacer las demandas terapéuticas de nuestra época, aún mejor que cualquier otro sistema o escuela de medicina.” Charles Frederick, fundador clínica Menninger

El magnetismo

 El magnetismo es una propiedad de la materia, es una manifestación de la energía de los electrones, las partículas fundamentales de la carga eléctrica negativa. Los electrones son el origen fundamental del magnetismo y cada electrón tiene un momento magnético, es decir, cada uno se comporta como un pequeñísimo imán el cual puede actuar en cualquiera de dos direcciones opuestas. Las ecuaciones de Maxwell y la ley de Biot-Savart describen el origen y comportamiento de los campos que gobiernan estas fuerzas. El magnetismo siempre se manifiesta cuando existen partículas eléctricas en movimiento. Éste puede surgir ya sea del movimiento de los electrones en su desplazamiento orbital del núcleo, o por el spin (movimiento rotatorio) del electrón mismo. El spin del electrón, (una propiedad de la mecánica cuántica), en realidad es el efecto dominante dentro de los átomos y el movimiento orbital solo modifica ligeramente el campo magnético creado por el spin. Según la mecánica cuántica, cuando se describe matemáticamente al electrón, resolviendo las ecuaciones de Paul A. M. Dirac solo hay dos posibles orientaciones del spin, llamadas “spin-up” y “spin-down”. (El spin tiene el efecto de generar el “momento magnético” lo cual es un requisito para que se satisfaga el cuarto número cuántico, (parte de la mecánica cuántica). Puesto que en este trabajo no nos incumbe adentrarnos en la mecánica cuántica, solo mencionaremos que la suma de momentos magnéticos de los electrones determina el momento magnético total del átomo.

El campo magnético creado por el spin de los electrones es el responsable del magnetismo de los imanes permanentes y de la atracción de ciertas sustancias a los imanes. Sin embargo, el campo también se manifiesta cuando un electrón libre (el que no se encuentra dentro del átomo) se mueve por el espacio o se mueve dentro de otro material, (lo que se llama corriente eléctrica), en cuyo caso se le denomina campo electromagnético. La fuerza magnética se debe en realidad a la velocidad finita (velocidad de la luz) de una perturbación del campo eléctrico lo cual genera fuerzas que parecen actuar en una línea perpendicular al movimiento de las cargas. En efecto, la fuerza magnética es la porción de la carga eléctrica dirigida hacia el lugar que estaba la carga. Por esta razón, el magnetismo puede considerarse como una fuerza eléctrica la cual es una consecuencia directa de la teoría de relatividad. La teoría moderna del magnetismo depone que todos los efectos magnéticos en realidad se deben a efectos relativísticos causados por el movimiento relativo entre el observador y las partículas cargadas. Como el magnetismo es causado por cargas en movimiento, todos los imanes de hecho, son electroimanes.

El momento magnético

Como se menciona en párrafos anteriores, el momento magnético total del átomo es la resultante de la suma de todos los momentos magnéticos de los electrones individuales. Debido a la tendencia de los dipolos magnéticos a oponerse uno al otro para reducir la energía neta, en el átomo los momentos de la mayoría de los pares de electrones se cancelan uno al otro, tanto en su movimiento orbital como en sus momentos magnéticos de spin. Por lo tanto, en el caso de un átomo con un orbital o sub-orbital completamente lleno los momentos normalmente se cancelan uno al otro totalmente,  y solo los átomos con orbitales parcialmente llenos tienen un momento magnético neto, cuya fuerza depende del número de electrones sin pareja y también determina la formación del dipolo magnético del átomo, con dos polaridades distintas y opuestas.

Diferentes clases de magnetismo

Puesto que la materia está compuesta de átomos que contienen uno o más electrones, podríamos esperar que toda la materia fuera magnética, pero la mayoría de los electrones forman pares con momentos magnéticos opuestos, lo cual cancela el efecto magnético neto. A las sustancias con estas características se les llama diamagnéticas, y en realidad son ligeramente repelidas por un imán; el agua por ejemplo. En otros materiales, con cierta configuración de electrones, puede ocurrir el magnetismo pero solo en la presencia de campos magnéticos externos, ya sean permanentes o electromagnéticos. A esta forma de magnetismo se le llama paramagnetismo. Pero, a diferencia de los imanes permanentes o ferromagnéticos, éstos no retienen alguna magnetización en la ausencia de algún campo magnético externo. Los átomos o moléculas constituyentes de los materiales paramagnéticos tienen momentos magnéticos permanentes, aun en la ausencia de un campo externo.

Esto se debe a la presencia de electrones sin pareja, como se explicó en párrafos anteriores. Sin embargo, los dipolos están orientados al azar, debido a la agitación térmica, y normalmente no interactúan, resultando en un momento magnético total de cero. Cuando se aplique un campo magnético, los dipolos tenderán a alinearse en la dirección del campo, resultando en un momento magnético neto en la dirección del campo aplicado. En general los efectos paramagnéticos son bastante pequeños. Algunos materiales paramagnéticos son: Aluminio, Bario, Calcio, Oro, Oxígeno, Platino, Sodio, Uranio, y muchos más. El ferromagnetismo es la forma normal del magnetismo con la cual las personas estamos familiarizados. Es el que está presente en casi cualquier imán normal, como los del refrigerador, en juguetes, en motores eléctricos, y en los imanes del magnetismo. Éste se define como el fenómeno mediante el cual algunos materiales, como el hierro, (ferrum), se magnetiza permanentemente con la aplicación de un campo magnético y permanece magnetizado por un periodo de tiempo después de que se quita el campo magnético externo. Históricamente, el término ferromagneto se usó para cualquier material que pudiera exhibir una magnetización espontánea: un momento magnético en la ausencia de un campo magnético externo.

Esta definición general aún está en uso común. Más recientemente, sin embargo, se han identificado diferentes clases de magnetización espontánea  cuando existe más de un ión magnético por célula primitiva del material, conduciendo a una definición más estricta del ferromagnetismo: un material es “ferromagnético” solamente si  todos sus iones magnéticos hacen una contribución positiva a la magnetización neta. Si algunos de los iones magnéticos le restan a la magnetización neta, (es decir, si están parcialmente anti alineados), entonces el material es “ferrimagnético”. Si los iones se anti-alinean completamente de manera que tengan una magnetización neta de cero, a pesar del ordenamiento magnético entonces se le denomina anti-ferromagnético.

Los dominios de weiss

Los dominios de weiss son pequeñas áreas en la estructura cristalina de un material ferromagnético o ferrimagnético que tiene momentos magnéticos uniformemente alineados, se nombraron así por su descubridor Ernest Weiss, (1865-1940). Weiss descubrió en 1907 que los momentos magnéticos de los átomos de los materiales ferromagnéticos se orientaban en la misma dirección, aun en la ausencia de un campo magnético externo, pero esto sucede solo a distancias de .001 a .00001 mm., es decir en partículas cristalinas pequeñísimas. Por naturaleza, los átomos dentro de estas partículas están completamente saturados. Resulta que cada átomo de hierro tiene cuatro electrones cuyos spines no se cancelan, sino que se alinean, haciéndolo poderosamente magnético, cuando se encuentran cercanos varios átomos de hierro, automáticamente se alinean, así sumando sus campos magnéticos y haciéndolos más fuertes. Sin embargo, la alineación no continúa indefinidamente en todo un trozo de hierro, solo hasta llegar a unas paredes o divisiones entre los dominios que se llaman “Paredes de Bloch”, donde se interrumpe la estructura cristalina.

Un pedazo ordinario de hierro, generalmente no tiene un momento magnético neto, o muy poco, sin embargo, si se le aplica un campo magnético lo suficientemente fuerte, los dominios de Weiss se reorientarán en paralelo con el campo aplicado y permanecerán en esa orientación después de que se quite el campo magnético externo inclusive es posible oír con un estetoscopio un chasquido o “click” cuando se alinean. Esta es la forma en que se fabrican los “imanes permanentes”. Aunque este estado de dominios alineados no se encuentran en una configuración de energía mínima, ésta es extremadamente estable, ya que se ha observado que puede persistir durante millones de años, p. ej. en pedazos de magnetita del fondo del océano que se alinea por el campo magnético de la tierra. Puede destruirse la magnetización del material, calentándolo a una temperatura un poco más arriba de la llamada “temperatura de Curie” o “punto de Curie” (la temperatura Curie de la magnetita es de 858 °K o ≈ 585 °C).

El punto de curie

El punto de Curie de un material ferromagnético es la temperatura arriba de la cual éste pierde su característica habilidad ferromagnética. Se nombró así por su descubridor Pierre Curie (1859-1906), esposo de la científica Marie Curie. A temperaturas menores del punto de Curie los momentos magnéticos o dominios de Weiss están alineados o parcialmente alineados. Conforme aumenta la temperatura, las moléculas aumentan la amplitud y fuerza de sus vibraciones y se desordena cada vez más esta alineación, hasta que la magnetización neta se torna cero a partir del punto exacto de Curie. Arriba del punto de Curie, el material es puramente paramagnético. La destrucción de la magnetización en el punto Curie es una transición de fase de segundo orden y un punto crítico donde la susceptibilidad teórica es infinita. En resumen, si se calienta un imán permanente, éste pierde algo de su fuerza magnética. Si se calienta más allá de su punto curie, la pierde totalmente. Si el material se deja enfriar en la ausencia de un campo magnético, se revertirá la alineación al unísono de los dominios de Weiss y el material quedará de nuevo con una magnetización neta de cero. Por ejemplo, el punto curie para el hierro puro es de 1043 °K o ≈ 770 °C.

Líneas de fuerza

Como se mencionó, el campo magnético se manifiesta por la suma de los momentos magnéticos de los dominios de Weiss cuando éstos están alineados en alguna dirección de acuerdo a un dipolo, o sea dos polos de características opuestas. Se denominan polo norte y polo sur, tomando como modelo los polos de la tierra. Resulta que la fuerza magnética en sí es indetectable por los sentidos humanos, pero se puede hacer visible espolvoreando partículas ferromagnéticas muy pequeñas alrededor de un imán, separadas por algún material diamagnético, un pedazo de papel o plástico o vidrio, etc. Las partículas se alinearán a lo largo del campo magnético. Se ve claramente que el campo está compuesto de líneas que fluyen de un polo al otro en una configuración simétrica, estas son las líneas de fuerza magnética. Algunas de sus propiedades más importantes son: Buscan el camino de menor resistencia entre los polos opuestos. En un imán de barra, forman una curva de polo a polo; Nunca se cruzan una por encima de la otra; Todas tienen la misma fuerza; Su densidad disminuye, (hay más espacio entre una y otra), cuando se mueven de un área de mayor permeabilidad a una de menor permeabilidad, (p. ej. a media distancia entre los polos); Su densidad disminuye conforme aumenta la distancia entre los polos se considera que tienen una dirección como si fluyeran, aunque no existe un movimiento real, (las partículas de hierro no se mueven). Fluyen del polo sur al polo norte dentro de un material pero del polo norte al polo sur en el aire.

Nota: debe señalarse que las líneas existen en tres dimensiones alrededor del imán, pero como ponemos partículas en un papel, solo vemos las líneas de fuerza como si las estuviéramos cortando en el plano del papel.

Medición del campo magnético

La unidad de la fuerza magnética H es el ampere/metro (SI). Se produce un campo magnético de 1 ampere/metro en el centro de un conductor circular de 1 metro de diámetro donde circula una corriente constante de 1 ampere. El número de líneas de fuerza magnética que cruzan un plano de un área dada a 90 grados se llama la densidad del flujo magnético, B o la inducción magnética. La unidad de medición se llama tesla. Un tesla es igual a 1 newton/(A/m), (un newton por ampere por metro). La densidad de flujo magnético es la medida de la fuerza aplicada por el campo magnético a un material. El Gauss es la unidad de densidad del flujo magnético en el sistema CGS y es el más comúnmente usado en la industria Norteamericana. Un Gauss representa una línea de flujo que pasa por un centímetro cuadrado de aire orientado a 90 grados del flujo. Las equivalencias son: 1 Tesla = 10,000 gauss, entonces, 1 Gauss = 0.0001  Tesla. El número total de líneas de fuerza magnética en un material se llama flujo magnético ϕ. La fuerza del flujo se determina por el número de dominios magnéticos que se encuentran alineados dentro de un material. El flujo total es simplemente la densidad del flujo aplicado en cierta área. El flujo tiene la unidad del weber, el cual es simplemente un tesla por metro cuadrado, (1T • m2). La magnetización es la medida en que se magnetiza un objeto, es la medida del momento del dipolo magnético por unidad de volumen del objeto.

Carl Friedrich Gauss.

La magnetización tiene las mismas unidades del campo magnético: ampere/metro. La permeabilidad es el grado de magnetización de un material que responde linealmente a un campo magnético aplicado, en otras palabras, es la facilidad con la que se establece un flujo magnético en un material. La permeabilidad magnética se representa por la letra Griega “μ.” El término se inventó en 1885 por el Científico Oliver Heaviside. Un material que sea fuertemente atraído por un imán se dice que tiene una alta permeabilidad. Ejemplos de materiales con una alta permeabilidad incluyen el hierro y el acero. Ejemplos de materiales de baja permeabilidad son el oxígeno líquido, la madera, y el agua. El agua tiene tan baja permeabilidad que en realidad es ligeramente repelida por los campos magnéticos. Todo tiene una permeabilidad medible: las personas, los gases y aún el vacío del espacio exterior. En unidades SI, (Sistema Internacional, o MKS), la permeabilidad se mide en Henries por metro, o Newtons por ampere al cuadrado. El valor constante “μ0” se conoce como la constancia magnética o la permeabilidad del vacío y tiene el valor exacto  de 4π×10−7 N·A2, (se lee, cuatro pi por diez a la menos siete newtons por ampere al cuadrado), o 4π×10−7 H/m. (se lee, cuatro pi por diez a la menos siete henries por metro).

Se puede aprender mucho acerca de las propiedades magnéticas de un material estudiando su curva de histéresis. Ésta muestra la relación que existe entre la densidad del flujo magnético inducido (B) y la fuerza de magnetización (H). Esta curva se genera midiendo el flujo magnético de un material ferromagnético mientras la fuerza magnetizadora se va cambiando. Un material ferromagnético que nunca ha sido previamente magnetizado, (o ha sido totalmente desmagnetizado), seguirá la línea punteada mientras aumenta H. Como demuestra la curva, entre más grande sea la fuerza magnetizadora, más fuerte será el campo magnético B en el material. En el punto “a”, casi todos los dominios están alineados y un aumento en la fuerza magnetizadora H producirá un aumento muy pequeño en el flujo magnético del material. Se dice entonces que el material alcanzó su punto de saturación magnética. Si se quita la fuerza magnetizadora, (se reduce a cero), la curva de magnetización del material se moverá del punto “a” al punto “b” donde se puede ver que permanece un flujo magnético en el material aunque la fuerza magnetizadora H se redujo a cero. A este punto se le llama retentividad en la gráfica e indica la remanencia o el nivel de magnetismo residual del material, es decir, algunos de los dominios magnéticos están alineados pero otros ya no lo están.

Si se invierte la fuerza magnetizadora, es decir se invierten los polos, la curva se mueve al punto “c” donde el flujo magnético se reduce a cero, es decir que la fuerza magnetizadora inversa desalineó los dominios magnéticos de tal forma que el flujo neto del material es cero. La fuerza requerida para eliminar el magnetismo residual del material se llama fuerza coercitiva o la coercitividad del material. Conforme aumenta la fuerza de magnetización de polaridad opuesta, el material de nuevo se saturará magnéticamente pero en la dirección opuesta, punto “d”. Al reducir la fuerza H- a cero, la curva se mueve al punto “e”, lo que significa que el material tendrá un nivel de magnetismo residual igual al alcanzado en la otra polaridad. Al aumentar H en la dirección positiva, B regresará a cero. Nótese que la curva no regresa al origen de la gráfica, (el punto donde se cruzan las líneas B y H), porque se requiere alguna fuerza para remover el magnetismo residual. Al seguir aumentando H en dirección positiva, la curva toma un camino diferente para llegar al punto “f” y de ahí al punto de saturación donde se cierra la curva. De la curva de histéresis, se pueden determinar algunas de las principales propiedades magnéticas de un material:

  1. Retentividad – es la medida de la habilidad de un material a retener cierta cantidad de campo magnético residual cuando se extingue la fuerza de magnetización después de aumentarla hasta el punto de saturación.
  2. Magnetismo Residual o Flujo Residual – es la densidad del flujo magnético que permanece en el material cuando la fuerza magnetizadora llega a cero. Este valor es menor que la retentividad si la fuerza magnetizadora no llegó al nivel de saturación.
  3. Fuerza Coercitiva – es la fuerza de un campo magnético inverso que debe aplicarse al material para que su flujo magnético regrese a cero.
  4. Permeabilidad, µ– es la propiedad de un material que describe la facilidad con la que puede establecerse un flujo magnético en éste.
  5. Reluctancia – es la oposición que un material ofrece al establecimiento de un flujo magnético. Esta fuerza es análoga a la resistencia en un circuito eléctrico. Como mencionamos unos párrafos atrás, la unidad de la densidad del flujo magnético o la fuerza del campo magnético es el gauss en el sistema CGS y el tesla en el sistema SI. En el resto de este trabajo usaremos la unidad del gauss para hablar de la fuerza del campo magnético.

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